¿Son realmente milagrosas las dietas milagro?

Las dietas milagro siguen estando de moda a pesar de que ya se conocen algunas de sus consecuencias directas como puede ser el conocido efecto rebote. 

Adelgazar no es un milagro, sino consecuencia directa de llevar una vida saludable y sobre todo de hacer una reducción de aporte calórico a nuestra alimentación, esto no quiere decir que se tenga que pasar hambre, pues es aquí donde esta el error, en pensar que hacer dieta es sinónimo de pasar hambre, cuando en realidad de lo que es sinónimo o debería serlo es de cambio de hábitos  

Las dietas milagro se definen como dietas de adelgazamiento, con una rápida pérdida de peso sin apenas esfuerzo. Es decir, resultados mágicos. Pudiendo llegar a perder más de 5 Kilos en un mes.

Las mal llamadas “dieta milagro”, lejos de ofrecer resultados positivos, puede ocasionar daños irreparables en nuestro organismo. 

Son dietas universales que se proponen para todas las personas por igual sin tener en consideración tu peso, tu talla, tu condición biológica, tu nivel de actividad física o si padeces o no enfermedades, además enarbolan como bandera que su uso potencia el rendimiento deportivo, físico, psíquico o incluso sexual. 

Exageran la realidad científica de un nutriente.

Los alimentos no son buenos ni malos, sino que actúan en conjunto, en el marco de una alimentación y otros hábitos de vida.

Por ejemplo, la dieta de la piña funciona porque solo se consume piña y reduce drásticamente las calorías, no porque la piña posee propiedades milagrosas.

Tienen carencias en nutrientes, vitaminas y minerales.

Con las dietas milagro no se consiguen todos los nutrientes necesarios y tienen carencias de vitaminas y minerales, cosa que lleva de lleno a que una vez dejas de “usar” la dieta milagro el “efecto rebote” puede suponer que engordes un 6% más de lo que has adelgazado.

Además y mucho más importante es que el déficit de minerales puede producir alteración del gusto y del apetito, así como favorecer la osteoporosis o trastornos en la coagulación sanguínea y el déficit vitamínico puede provocar irritabilidad y lesiones oculares, cutáneas y gastrointestinales.

Lo peor de todo es que las dietas milagro no enseñan a comer mejor

Lo que pretenden hacer es sustituir los sistemas de nutrición comunes a través de dietas como por ejemplo:

  • Dieta crudivegana: Consiste en comer solo vegetales.
  • Dieta alcalina: Basada en la sustitución de alimentos con ácidos por aquellos alcalinos.
  • Dieta Pioppi: Fomenta el consumo bajo de hidratos de carbono, cantidades elevadas de grasas y un ayuno de 24 horas una vez a la semana.
  • Dieta Paleolítica: Propone una alimentación similar a la que seguían nuestros antepasados en la época paleolítica. Es decir, tomar productos frescos (carnes, pescados, frutas y verduras) y no tomar alimentos procesados como cereales, legumbres y lácteos.
  • Dieta del grupo sanguíneo: En función del grupo sanguíneo se tomen ciertos alimentos o no. Por ejemplo, personas del grupo sanguíneo A deben llevar una dieta vegetariana y evitar los productos lácteos. Y las personas del grupo 0 deben consumir en su mayoría carne (dieta hiperproteica).
  • La dieta del test de Alcat: Se basa en un análisis de intolerancia alimentaria. Según sus creadores, los alimentos que no son tolerados por el cuerpo no se metabolizan correctamente y pueden provocar alteraciones. Proponen eliminarlos, que el paciente nos los consuma más para que gane en salud y pierda peso. Sin embargo no hay pruebas científicas de su efectividad y la exclusión de determinados productos puede hacer que nuestra salud se resienta.
  • La dieta de la sopa: Consiste en centrar toda la alimentación de una persona alrededor de una  sopa de tomate, cebollas y apio. A parte de esta, sólo se pueden consumir: frutas, verduras, arroz, carne de vacuno, leche desnatada, te y café. Lo que no esté en esta lista, queda prohibido. Es evidente que esta dieta conseguirá que una persona adelgace rápidamente. Pero también lo es que sufrirá un grave déficit de proteínas, minerales y vitaminas.
  • La dieta disociada: Se fundamenta en que los alimentos no engordan por sí solos, lo hacen al ser consumidos en determinadas combinaciones. Así por ejemplo, esta dieta prohíbe mezclar en las comidas los hidratos de carbono y las proteínas. Siguiendo sus principios no se puede consumir ni leche, ni frutas, ni cereales, ni legumbres, ni azúcar. Tan sólo carnes, pescado, huevos y grasas. Por supuesto, este desequilibrio que propone esta dieta no tiene ningún fundamento científico y puede ocasionar graves alteraciones orgánicas.

 

El gran autocontrol que demanda este tipo de dietas estrictas nos llevan a experimentar estrés, ansiedad y otros cambios de humor que perjudican nuestro estado de ánimo.

Los milagros no existen, ¡y menos en las dietas!

Si estás pensado en perder peso, hazlo de forma saludable sin poner en riesgo tu salud. ¿Cómo? Buscando una dieta que no elimine ningún grupo de alimentos y que se base en un cambio de hábitos y en el ejercicio regular y en la suplementación y complementación para llegar a los limites de nutrientes necesarios para nuestro cuerpo.

Ninguna dieta es mejor que el desarrollo de buenos hábitos alimenticios y un nuevo estilo de vida saludable

Piensa que no puedes perder en 3 días lo que has ganado en 3 años. Si quieres que sea algo duradero, plantéalo como el inicio de tu modificación de hábitos alimentarios.

En lugar de ver esto como un objetivo a corto plazo, realiza cambios permanentes en el estilo de vida, como comer sano y hacer ejercicio regularmente. Aunque es posible que no pierdas peso tan rápido, es más probable que los resultados sean sostenibles y duraderos.

Empezar a hacer ejercicio es uno de los planes a largo plazo que debes seguir, si no deseas recuperar el peso que tanto trabajaste para perder.

Si realmente quieres perder peso de una vez y para siempre, las dietas milagro no son una solución, sino que, por el contrario, pueden entorpecer el logro de este objetivo. La solución no es un milagro ni una estrategia temporal sino un cambio de hábitos para toda la vida.

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